Historia de la familia: origen y evolución de la
estructura familiar

Aunque regularmente la familia se clasifica como una unidad natural o
biológica, ésta es también una construcción social. A pesar de sus elementos
aparentemente transhistóricos, su significado se funda en culturas específicas
y sus objetivos históricos. Basados en estadísticas y estudios sociales, los
historiadores usan el término familia para describir un parentesco y una unidad
legal basada en relaciones de corresidencia o relaciones consangíneas (vínculos
sanguíneos).
Hasta el siglo X en grandes zonas de la Europa
Occidental, el matrimonio era un asunto civil que involucraba a las parejas y a
sus familias, ya que era el padre quien pasaba la tutela de su hija al esposo.
Dicho acto se realizaba en un ámbito público con rituales, por ejemplo: un
beso, intercambio de un objeto o palabras de bendición. En algunos casos los
contrayentes no podían tener relaciones sexuales de tres a treinta días después
del matrimonio y el matrimonio podía romperse o sellarse con la misma
laxitud.
Etimológicamente, la palabra “familia” proviene del latín
“familus” que significa “sirviente que pertenece a un amo”. La familia está
estrechamente unida a un régimen de propiedad y a un sistema de producción; el
esclavista. Dentro de la historia de familia siempre
existió una esclava que era justamente la mujer. Esto cesó más adelante, en la
modernidad, cuando la mujer comenzó a
independizarse del hombre y a valerse por sus propios medios. Después
de algunas transiciones el matrimonio será asunto del Imperio Romano, por lo
cual empieza a ser regulado por el derecho canónico, el cual va a determinar
los derechos y obligaciones de los contrayentes, sobretodo relacionado al
patrimonio y herencia.
La Iglesia asume el control de la sexualidad, y
de la educación, determinando el carácter monogámico e indisoluble del
matrimonio, cuyo fin principal es la procreación. Prescribe deberes de
los hijos para con sus padres (obediencia y respeto) y de los padres para con
los hijos (sustento, instrucción y corrección).
Pero la familia no
fue siempre patriarcal y monogámica ya que esto coincide con la aparición
de la división en
clases sociales. En el libro de Engels “El origen de la
familia, la propiedad privada y el Estado” se desarrollan hipótesis
provocativas al respecto. Hasta hace medio siglo atrás era común que el hombre
tuviera más de una mujer. El requerimiento de fidelidad era imperativo para las
mujeres, pero no así para los hombres. La consanguinidad de las relaciones de
parentesco era de orden materno, siempre se sabía quién era la madre, pero no
necesariamente quién era el padre.
La Revolución Industrial y
los procesos de urbanización crecientes transformarán sustancialmente a la
familia. Por otro lado, vemos como se reduce número de integrantes creándose la familia conyugal nuclear, caracterizada por
vínculos más lábiles entre quienes pertenecen a ella. Individuos que en su
condición nueva de libertad se integran masivamente a las leyes de la oferta y
la demanda. La familia pasa a ser una unidad de consumo, antes que una unidad de producción.
Tras la modernización, la
familia sufre un intenso cambio sociocultural llamado «familia en crisis», donde se encuentran estrechamente ligados
los cambios culturales, económicos y sociales, al cambio que se produce en la
familia moderna.
Si tendemos a referirnos a
la familia, la historia muestra que hay muchas formas identificables de la
misma en cualquier cultura y en cualquier momento histórico.
Hoy en día varios modelos
organizacionales buscan imponerse ante la clásica familia tipo o familia
tradicional, y podemos ver diversos tipos de familia que son identificables y
que si bien tienen que cumplir ciertas normas para adaptarse a la sociedad, la
sociedad también debe adaptarse a ellos.
Entre los nuevos modelos de familia que se
han ido formalizando podemos encontrar: la familia
monoparental, familia homoparental, familia ensamblada, familia extendida,
familia sin hijos y familia de abuelos acogedores.
Todo esto modifica la
subjetividad, se construye el sujeto moderno de la razón, equilibrado y
ajustado, con un nuevo modo de vida. La infancia es revalorizada, el niño pasa
a ser el centro de la atención materna y del hogar. El Estado comienza a normalizar
desde distintos ángulos la crianza y se establecen nuevos valores.
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